Hay una asimetría creciente entre la ausencia pública de Cristina y el activismo que los medios le adjudican.
Es la versión femenina de Dios: no se la ve pero está en todos lados.

Pero, como se sabe, la estrategia de Dios es siempre crear otros dioses: por eso, los que pueden ver lo que no se ve – es decir ver a la Vicepresidenta y relatar cada uno de sus movimientos – son a su vez dioses. La política siempre está en riesgo de caer en la teología: la moral es el discurso sustituto de la política.

¿Dónde tiene lugar ese hiperactivismo invisible de la Vicepresidenta?

En el Instituto Patria. Dice Eduardo Van der Kooy este domingo:

“El Instituto Patria, búnker de la vicepresidenta, se asemeja a otra Casa Rosada. O a la residencia de Olivos, en épocas de pandemia. Allí Cristina repite una orden a íntimos. Moviliza a su equipo de gestores: “Ahora o nunca”, dice respecto de la necesidad de desactivar o entorpecer sus causas judiciales. Remedo del fatídico «vamos por todo».

Dios creó el mundo en siete días pero el séptimo descansó. Clarín lo construye todos los días y los domingos – cuando Dios descansa – lo hace con mayor fuerza e intensidad.

El Instituto Patria está cerrado con llave y candado desde el día que se decretó la cuarentena en la Argentina, el pasado 20 de marzo.

Es decir: hace dos meses que no hay reuniones en el lugar y sus puertas prácticamente no han abierto desde entonces.
El espacio donde supuestamente se desarrollan las múltiples operaciones de la Vicepresidenta está en penumbras y en silencio.

Incluso la gata Patria que merodeaba por allí ha sido llevada a otro lado para que no sufra la soledad del poder.

Pero, además, el columnista de Clarín, repite supuestas frases de Cristina. ¿Qué significa esto? Que algunos de los columnistas de los grandes medios no sólo ven una Cristina que no se ve y relatan sus movimientos en un lugar al que no va, sino que también la escuchan y reproducen con exactitud su discurso.

Critican lo que Cristina dice luego de que inventan lo que Cristina dice. Pequeños dioses de papel que intentan manipular la democracia todos los días.