Distintos referentes del Barrio Padre Mugica, en la Ciudad de Buenos Aires, hablaron de la situación en medio de la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus. María Díaz, integrante de la Mesa de Urbanización afirmó que «hay desidia del gobierno porteño». El padre Guillermo Torre, de la parroquia Cristo Obrero, sostuvo que «la pandemia está intensificando la función de acompañar al más necesitado».

María Díaz, miembro de la Mesa de Urbanización del barrio Padre Mugica, se refirió a las dificultades para cumplir con el aislamiento en el barrio, debido a las condiciones de hacinamiento y fundamentalmente a la falta de agua: «A principio del aislamiento mucha gente hizo la cuarentena, pero muchos otros no estaban concientizados de la magnitud del virus. Ahora todos tienen conciencia y están respetando la cuarentena, la gente sale solo a comprar para las necesidades básicas. La gente tomó conciencia porque se fue expandiendo la base de la problemática. Los 11 días sin agua hicieron que la gente tuviera que romper la cuarentena, porque había que salir a buscar el agua. Todo eso hizo que se fuera de las manos», explicó.

En relación a la actitud del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, afirmó: «Hay desidia del gobierno porteño, porque la obra del agua se tendría que haber terminado en 2018, los troncales se hicieron nada más para el Ministerio de Educación. Por lo cual el agua para adentro del barrio no está. Además no hay contención a las familias que están con el virus, no se les bajan las raciones a los comedores. Son faltas de toda índole porque los que más necesitan son gente que trabaja para el día y hoy no lo pueden hacer», remarcó.

Por su parte, el padre Guillermo Torre, de la parroquia Cristo Obrero, también dentro de la ex villa 31, explicó: «Hoy la pandemia está intensificando la función de acompañar como hacíamos siempre y comunitariamente. De modo organizado, acompañando al más necesitado, eso es la esencia de este barrio. Acompañar la necesidad concreta, sea de alimentos, de contención espiritual, lo que necesiten. Y eso se redobló».

«Lo del agua fue fatal», resaltó el párroco, y señaló que «es un problema de meses: cuando hace 8 meses empezaron a mudar a la gente a las viviendas nuevas, el caudal de agua empezó a bajar», y también «cuando conectaron al Ministerio de Educación. No debiera pasar eso porque el caudal de agua que trae ese troncal debería alcanzar para todo el barrio, pero evidentemente no se hizo bien», sostuvo.

«Ahora, luego de que se viralizó el tema, están haciendo las cosas que ven. Hay un poco de desidia. Hay una forma de gobernar que siempre tuvo el gobierno de la Ciudad, donde muchas veces las organizaciones sociales, la iglesia y los vecinos terminan haciendo lo que tiene que hacer el Estado. Hay un comité de crisis que se formó en marzo y apenas pudimos conseguir pocas cosas para los comedores», finalizó.

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