La Directora de Cuidados Integrales del Ministerio de Desarrollo Social, Carolina Brandariz, contó cómo el programa «El barrio cuida al barrio» busca que el Estado se apoye en las redes comunitarias que ya existen y analizó las desigualdades sobre las que se asienta la violencia de género.

Brandariz explicó que el programa «El barrio cuida al barrio» busca «poner en valor el cuidado comunitario preexistente en estos lugares donde hay «redes comunitarias que resuelven problemas», que se adaptan «a la modalidad de la cuarentena comunitaria» y que resuelven situaciones «en función de esa organización popular» y de lo que realmente sucede en estos barrios. «Me parece muy importante que el Estado se apoye sobre estas redes comunitarias, ya que sabemos que estos barrios tienen mucha ausencia del Estado y por lo tanto la modalidad de intervención y de diseño de la política tiene que asentarse sobre las redes comunitarias preexistentes y fortalecerlas».

«Es un planteo que trata de resolver la idea del aislamiento comunitario, que parte de la comprensión de la vulneración de derechos que hay en estos barrios», señaló la socióloga. «Hay un derecho vulnerado que es el derecho a la vivienda digna, a la tierra. Y eso hace que muchas familias vivan en condiciones de hacinamiento, sin poder realizar el aislamiento como lo hace cualquier trabajador de sectores medios. La falta de acceso a servicios esenciales, como es el agua potable -sin ir más lejos, en la Villa 31-, y la gestión de la cuestión de la alimentación se resuelve desde lo comunitario. Esto es lo que pretende fortalecer el programa».

En relación a las problemáticas de género, sostuvo que «el movimiento feminista reconoce en el cuidado el nudo de la desigualdad que vivimos las mujeres a la hora de desempeñarnos en el mundo laboral, porque nos insume tiempo, trabajo, esfuerzo. Como el cuidado por mandato cultural recae sobre nosotras, hace que no nos podamos desempeñar del mismo modo en el mundo laboral».

«Sabemos muy bien que esa desigualdad es el piso sobre el que se asientan las situaciones de violencia. Sabemos que existen situaciones de violencia porque existe desigualdad. Tenemos un rol y un lugar subalterno en la sociedad, que pareciera de una condición humana inferior y eso se expresa en las situaciones de violencia. Y en este contexto recrudece la problemática porque piensan que nuestros cuerpos o la vida pueden ser propiedad de alguien. Pero además hay una situación de desigualdad que nos pone en un lugar de subordinación en la sociedad, y eso también tiene que ver con el mundo del trabajo, y cómo el cuidado recae sobre nosotras».

Respecto a cómo encontrar por dónde empezar con la tarea, reconoció que «las cosas no se modifican cuando uno se incorpora a determinadas luchas. El feminismo ha empujado mucho estas discusiones. No solamente para que no haya violencia, sino para que haya igualdad y para que el cuidado sea un derecho. Que haya un derecho garantizado por los Estados que se dicen de bienestar, para las personas que necesitan ser cuidadas. Y además de eso todo lo que nos va transmitiendo el propio pueblo respecto de cómo va empujando mejores condiciones de vida en las circunstancias en las cuales se encuentra. Por eso tratamos de tener una escucha abierta, y parte de eso es recoger la experiencia de las redes comunitarias en lo que respecta al cuidado», concluyó.

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