La vocera del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Dámaris Rolón, en el marco de la movilización con el lema «El patriarcado mata», afirmó: «Estamos reclamando y visibilizando como durante estos cuatro años de gobierno, el Instituto Nacional de las Mujeres ha sido solo una pantalla en cuanto a temáticas de género siendo totalmente vaciada, teniendo un presupuesto de 11 pesos por mujer».

¿Qué es lo que hace el Instituto Nacional de las Mujeres?

«Deberían ejecutar un presupuesto destinado, por un lado, a acudir a las mujeres que están en peligro de vida y poder garantizarles un subsidio para que puedan mudarse, para que puedan sobrevivir con sus hijos cuando se tienen que ir de su casa porque viven con el violento. También deberían generar lazos con la justicia para que las medidas cautelares se apliquen de manera correcta. Hay un montón de femicidios que se ejecutan habiéndose expedido medidas cautelares«.

¿Qué le están reclamando en particular?

«Estamos reclamando y visibilizando como durante estos cuatro años de gobierno, el Instituto Nacional de las Mujeres ha sido solo una pantalla en cuanto a temáticas de género, siendo totalmente vaciada, teniendo un presupuesto de 11 pesos por mujer. Las estadísticas muestran que no ha reducido para nada la violencia de género ni los femicidios. A su vez, entendemos que la agudización del ajuste provoca que también lo haga la violencia de género. Por eso hemos tenido en este último mes y medio un femicidio cada 20 horas», explicó.

¿Hay un vínculo entre la situación económica que estamos viviendo y la violencia de género?

«Nosotras somos organizaciones sociales y piqueteras. En los últimos planes de lucha que tuvimos salimos con un pasacalle que decía que el ajuste es violencia patriarcal, porque somos las mujeres y las disidencias el sector que ya de por sí tiene sobre sus espaldas una sobre carga en cuanto a que somos las jefas de los hogares, las que menos accedemos a puestos de trabajo, tenemos el número más alto de desempleo y el más alto de precarización. A su vez realizamos las tareas de cuidado que no son remuneradas».

«El movimiento piquetero está compuesto en un 80 por ciento por mujeres, y esta agudización de la crisis provoca mayores recargas sobre las mujeres; a su vez, cuando en el hogar falta la comida, las relaciones violentas se potencian y es más probable llegar a situaciones de femicidio«.

«El corrimiento del Estado de toda las áreas de la vida, de la salud, la educación y la justicia, también indica que estamos libradas a la suerte, y todos los días una de nosotras muere a manos de un varón violento educado por esta sociedad. Los femicidas no son monstruos ni loquitos, son hombres criados y educados dentro de este sistema».

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