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Hebe de Bonafini visitó Radio Caput. Habló de feminismo, aborto, Cristina Kirchner, el Papa, el ataque del Gobierno contra las Madres, el desmantelamiento de la Plaza de Mayo y el 2019.

Juan Martín Ramos Padilla: Hebe, es la séptima vez que te entrevisto, la primera vez fue en el año 2001, pero es la primera vez que venís a esta casa.

Hebe de Bonafini: Y hemos estado otras veces juntos en otras cuestiones políticas muy duras.

RP: Algunas otras entrevistas que te he hecho -recuerdo alguna cuando estaba escribiendo la historia de Chicha Mariani- fue en la Casa de las Madres. Una casa que está sufriendo algunos ataques, ¿no?

HB: Muchísimos. Estos tipos se quieren quedar con todo. La pretensión que tienen es quedarse con la casa, con el archivo, con la biblioteca, con los autos, se quieren quedar con la Casa de las Madres.

RP: Cuándo decís estos tipos, ¿a quiénes te referís?

HB: Al ministro de Gobierno. A Macri. Son ellos. En la misma medida que cierran escuelas. Ellos dicen que las madres no hacemos lo que quieren en esa casa, que tienen que hacer cultura y no sé cuántas cosas. Quiero que sepan quién es el juez que esta mañana no me atendió.

RP: ¿Javier Perillo puede ser?

HB: Se llama Fernando Javier Perillo y el secretario, Julián Maidana. De esos señores hay que saber el nombre. Vos vas ahí creyendo que se administra justicia: en esos lugares se administra la injusticia. Desde que entrás hasta que te vas es todo injusticia. Son cosas frías, heladas. No tienen piedad de nada.

RP: ¿Y qué hay en esos archivos?

HB: La biblioteca tiene miles y miles de libros hermosísimos. En los archivos tenemos todo lo que las madres decimos, desde que empezamos hasta ahora: todas las denuncias de las Madres, todo lo que la gente nos trajo; las cartas de la gente, las cartas que nosotras hicimos, tenemos todas las denuncias de todas las madres, las denuncias de los campos de concentración, todos los viajes que hicimos las Madres por todo el mundo, todo lo que reunimos con las Madres con las Madres del interior, porque había antes comisiones de las Madres en cada provincia, todavía hay algunas madres que existen en Tucumán, en Mendoza, en Mar del Plata, en Neuquén, en Junín. Estamos muy viejas las Madres, tenemos 90 años y más. Entonces estos archivos son muy valiosos, porque tienen la historia y la memoria, que es lo que ellos quieren borrar. ¿Por qué quieren borrar la memoria? Porque ellos tienen mucho que ver con lo que pasó en la dictadura. Los que están ahora son parientes, son los mismos, las mismas empresas, tienen las mismas modalidades, las mismas ambiciones, el mismo salvajismo. ¿Por qué matan por la espalda a los pibes? Es de terror cómo ellos implementan el miedo.

RP: Hace poco quisieron llevarse todo y vos te atrincheraste y lo impediste.

HB: Primero ellos vinieron una noche, sin que nosotros lo supiéramos, y entraron; pero como estaba todo cerrado, no pudieron ver. Vinieron muchísimos compañeros a cuidarnos. Hubo noches enteras con treinta o cuarenta compañeros.

RP: Cuando hace pocos días se metió la policía acá, en los primeros momentos, estaba sólo el operador técnico y decía: “¿Les abro o no les abro?” Yo decía: “Hagamos como Hebe”. No le tenemos que abrir ni hacérsela fácil. Hebe generó escuela para Radio Caput.

HB: ¿Sabés qué pasa? Los pueblos tenemos habilidad para defendernos. En mi casa tengo que dejar entrar a quien quiero yo, no a ellos. Para eso es tu casa. Entonces, cuando ellos vinieron, que querían entrar, eran once, vino Claudio Avbruj, vino el ministro de Justicia Germán Garavano; y toda la banda del juez, el fiscal, el procurador, un montón de gente. Yo los vi pasar desde temprano, desde las ocho y media de la mañana, muy trajeados, y de repente quisieron entrar y yo les dije: “¿Quiénes son? Ustedes no van a entrar”.

RP: A uno le llama la atención, desde la vuelta de la democracia a esta parte uno no recuerda que haya habido algún antecedente -incluso en los peores gobiernos- de persecución hacia las Madres.

HB: ¿Vos viste lo que desarmaron ellos? ¿Cómo desarmaron todos? ¿Vos alguna vez fuiste dónde hacían el Arsat? Era un lugar maravilloso, con gente joven, inteligente, trabajando, entregada; teníamos dos satélites e íbamos a tener un tercero, lloramos todos, cuando salió el primero. Destrozaron todo. Y lo que quedó lo regalaron por nada. No tenemos más satélites. La cosa más maravillosa que había hecho Cristina, el museo que está debajo de la Casa de Gobierno, lo destrozaron y armaron un museo de Aramburu y de Videla. Y todo lo que había, los cuadros que habían regalado los diferentes países de las batallas, Bolívar, Belgrano, Chávez, todos los patriotas, los cuadros de Néstor, no están más. Destrozan todo. Tecnópolis, ¿qué hicieron con Tecnópolis? No quedó nada. Pero nadie se los hizo sentir. Nadie se enteró que cerraron un museo, que tiraron los cuadros. En cambio, nosotros hacemos que la gente se entere, que sepa, que lo que hay en la Casa de las Madres es del pueblo. Entonces están embargando al Pueblo.

RP: Me preocupa mucho ver la Plaza de Mayo. He pasado algún que otro jueves últimamente y parece un baldío. En realidad la Plaza de Mayo no está más y se nos acerca el 24 de marzo. Un 24 de marzo con Macri y sin Plaza de Mayo. Hasta tiendo a pensar que rompieron todo para que no podamos ocupar la plaza el 24 de marzo.

HB: Nunca más vamos a poder ocupar la plaza como antes. Las Madres vamos a poder dar nuestra marcha cada jueves, porque queda un redondelito muy chico. Pero ellos la destrozaron, están haciendo yanquilandia: sacaron los árboles, los arbustos, los bancos, otras baldosas, todo es otra cosa. Nadie les pregunta nada. Y hacen canteritos todos chiquitos, porque si a la plaza vos la llenás de cosas, ¿adónde ponés a la gente? Están llenando de cosas la plaza para que no se ocupe más por muchas personas. Podemos hacer una marcha las Madres cada jueves de mil personas, pero nunca más vamos a poder hacer un 24 de marzo.

RP: ¿Y qué vamos a hacer este 24 de marzo?

HB: Vamos a tomar las calles. Los pueblos tenemos para defendernos las plazas, las calles y la palabra. Y lo tenemos que emplear todo el tiempo. Tomar las calles, tomar las plazas, y hablar y hablar y hablar. Y hablando de hablar, quiero que sepan que yo traje para que vean estos escritos que ellos nos mandan. Acá dice que van a entrar con la fuerza pública. Está escrito por ellos, de puño y letra.

RP: Que van a entrar con la fuerza pública a la Casa de las Madres.

HB: Ahora, otra vez.

RP: ¿Podría llegar a ser en los próximos días?

HB: Sí. En cualquier momento. Nosotras somos fruto de las injusticias. ¿Por qué salimos las Madres a la calle? Porque todo el trabajo que hacían otros organismos en los escritorios no servían para nada. No éramos visibles. En cambio, la plaza hizo visible todo. Nosotros sentíamos que había que hacer visibles a nuestros hijos, y la plaza los hizo visibles. ¿Cuánto nos costó? Nos costó el asesinato de tres compañeras, que las asesinó la Marina. Hasta ahora nunca se habló de eso. La única organización a la que le mataron tres personas es a las Madres. Porque siempre hicimos lo que ellos no quisieron. Toda la vida tuvimos que dar una respuesta a la necedad de los jueces. Siempre los jueces tuvieron compromisos con la dictadura, con los gobiernos de derecha, porque los jueces son una raza desgraciadamente muy especial. Yo creo que hay reformar todo el sistema que hay, porque nunca se encuentra la justicia.

RP: Hebe, el otro día te vi dando una charla justamente con un juez: con Zaffaroni. Una charla que estaba pensada para unas pocas personas y tuvieron que sacarla a la calle porque miles de personas se inscribieron en un seminario que están llevando adelante.

HB: Fue hermosísimo eso: tomar la plaza, fue muy lindo.

RP: Hubo un artículo de Clarín justamente que planteaba que después de esas declaraciones de Eugenio Zaffaroni que tanto molestaron al Gobierno, Clarín decía que la única persona que salió en la misma línea de Zaffaroni fuiste vos. Y uno, a veces, se pregunta si acaso no hay ciertas actitudes mezquinas o cobardes por parte de quienes estamos del lado del pueblo. Es decir, uno veía que Zaffaroni dijo: “Yo personalmente quisiera que se vayan cuánto antes, más allá de que mi opinión no importa”. Esa fue la frase de la cual el Gobierno se agarró para intentar destituirlo de la Corte Interamericana, y Hebe de Bonafini dijo después: “Yo quisiera que se caigan a pedazos”. Pero después hubo mucho silencio de este lado; y alrededor de Macri todos los ministros salieron al unísono a defender la postura de ellos. Entonces, ¿por qué este silencio de este lado?

HB: Porque acá la dirigencia política no está en este momento. Es impresionante el silencio de la dirigencia política con lo que está pasando. No convocan para la marcha de los maestros, no convocan para la marcha del jueves de las mujeres: van a ir, pero no convocan. Hay que convocar a la gente, hay que estar en la calle, hay que acompañarlos cuando pasa algo. Matan a siete pibes en una comisaría de Pergamino y no escuché a ningún político decir nada. A mí me aterra eso. Los políticos nuestros. Los demás ya sabemos que son los que lo gestan y lo llevan adelante. Y nosotros, ¿qué? ¿No vamos a protestar? ¿No vamos a decir? ¿Nos vamos a conformar con que se hagan los juicios, que nunca llegan a nada? Y aunque metan preso a un militar, o diez, o cien, ¿se paga un crimen semejante de 30 mil personas, la destrucción de tantas familias? No se paga. No hay reparación posible para eso. Nada lo puede reparar. Lo único que para mí repararía eso es que los chicos coman y todos tengan una escuela para ir. Eso sería una buena reparación.

RP: Me interesa profundizar en esto: chicos que se mueren de hambre y decías quisiera que este gobierno se caiga a pedazos. ¿Es deseable que se llegue al 10 de diciembre de 2019?

HB: Creo que sí, porque si se cae antes, va a haber problemas. Gente que va a salir a la calle, sobre todo la gente que no tiene para comer, algunos políticos que creen que hay que hacer quilombo y ya estamos cansados de poner los muertos, porque los muertos los ponemos siempre nosotros. Los mapuches defienden un lugar y se los mata, no queremos que nos maten más. No quiero más que a los pibes los maten. La gente viendo lo que pasa y no los van a volver a votar.

RP: ¿No los van a volver a votar en 2019?

HB: Creo que mucha gente no los va a volver a votar. ¿Viste los cantitos en las plazas, en los casamientos, en las canchas? Siempre lo puteé a Macri y me corregían la puteada y ponían un pitito en el programa de televisión, entonces le empecé a decir “polenta polenta”. Y la gente sabía que cuando yo le decía así era “hijo de puta”.

RP: Hay mucha gente que se irrita cuando Hebe de Bonafini dice malas palabras.

HB: La única mala palabra que hay en este mundo es el hambre y los niños descalzos. A ellos no se les mueve un pelo cuando ven a un chico con hambre y no miran por las dudas que les pida algo el pibe.

RP: Estamos a tres días del día de la Mujer, el 8 de marzo, un día especial a partir de un movimiento de mujeres muy fuerte, y uno se pregunta: ¿las Madres de Plaza de Mayo son un movimiento feminista?

HB: No. Somos un movimiento de mujeres, pero recién ahora hay un feminismo diferente. Cuando recién nació feminismo no me convenció, porque un feminismo que tenga al personal doméstico –como lo llamaban- pagándole la mitad y haciéndole lavar las bombachas de la hija, no es verdadero. Un feminismo que no quiere a los hombres… no concibo un mundo sin hombres. El feminismo ha crecido bastante y me siento muy cerca de las mujeres que luchan por el tema del aborto, contra los femicidios, que acompañan a las travestis, en eso sí estoy de acuerdo. No estoy de acuerdo con el repudio a los hombres. Las madres lo hicimos primero que nadie, y muchas se creyeron que éramos feministas por eso. Dejamos la casa. Estábamos preparadas para ser buenas amas de casa, que lavábamos, planchamos y cuidábamos a los hijos. Para eso nos criaron a nosotras. Mi papá y mi mamá me decían: “Vos tenés que ser una buena ama de casa”. Si en una casa había un varón y una mujer, el que estudiaba era el varón; la mujer no.

RP: ¿No crees que han sido una fuente de inspiración para el actual movimiento feminista que justamente pelea contra la mujer encerrada en la casa?

HB: Como ese movimiento lo crearon las trotskistas, y no nos quieren a las madres y nosotras tampoco las queremos, vamos a decir la verdad. El trotskismo se basa en puro asambleismo, y ganan siempre; pero en votos no se traduce. Conozco un montón de trotskistas que son bárbaros, que son de Salta. No sé por qué no se vienen para acá y le curan la cabeza a Pitrola y a todos esos. Igual a Pitrola tengo que reconocerle que tiene una información impresionante y el otro día le tapó la boca a uno del PRO.

RP: ¿Estás a favor de la despenalización del aborto?

HB: Estoy a favor de que uno pueda elegir, más cuando mueren tantas mujeres. Pero esto no es de ahora. En los barrios es lo más conocido que hay, que hay una señora que una vez se animó a ponerte agujas de tejer para hacerte abortar, y ese es el aborto que se hace en los barrios. Sin ninguna higiene te pueden perforar los intestinos, el útero. Conozco esto desde que era joven, hace 75 años. En casas que no había higiene y las mujeres del barrio se sometían a eso, porque no querían tener más hijos. Y se morían un montón y nadie decía nada; ahora hay estadísticas, sabemos cuántas se mueren por año. Las que no quieren el aborto son las que tienen plata para pagar en los grandes sanatorios un aborto. Las ricas abortan. Pero como son católicas de pacotilla, ellas van a rezar todos los domingos, entonces no son pecadoras. Somos mujeres pecadoras las del pueblo.

JMRP: ¿Sos de familia católica?

HB: No. Mi papá era español, republicano contra los curas.

RP: Y ahora Hebe, ¿te llevás bien con el Papa? Por primera vez te llevás bien con un Papa.

HB: Por primera vez, sí.

JM: Sé que has viajado al Vaticano y Juan Pablo II les ha dado la espalda. ¿Hoy sentís que está con las Madres el Papa Francisco?

HB: Yo siento que está con los pueblos que lo necesitamos. Que Francisco se está jugando la camiseta en cada lugar al que va. Se la juega mucho. Y creo que con nosotras también ha sido muy generoso, porque esta última carta que me mandó no es sólo para mí: es para todos los que están presos. Los Zannini. Los Milagro, todos. Es una carta que nos cabe a todos, para Cristina, para todos los condenados por infamia. Dice como Jesús, que lo condenaron con juicios falsos y lo mataron.

RP: Claro, alguna vez me dijiste: “Qué lástima que a Jesús siempre te lo muestran hecho pelota, casi para que uno no imite su ejemplo. Te lo muestran crucificado en vez de peleando”.

HB: Sin embargo, hay muchos curas que no lo tienen así. El Padre Paco tiene un Cristo de pie, no tiene un Cristo crucificado. Y me parece bárbaro: Cristo murió de pie, como el Che. Los que lo quisieron matar y que nos olvidemos de él, lo hicieron héroe.

RP: Hebe, ¿creés que existe la vida después de la muerte?

HB: Yo creo que la vida después de la muerte se la damos los pueblos. La vida a Jesús se la dio la gente, hablando de él. No creo que nadie salga de la tumba, ni levante la piedra. Nosotras no reconocemos la muerte de nuestros hijos, porque estamos convencidas de que viven en otros, acá, en ustedes, en todos los proyectos en que ellos creían. Mientras haya alguien que levante sus banderas, cuántas veces lo dijo el Che: nunca van a morir. Ni los Che, ni los Néstor. Los indispensables no mueren, y los desaparecidos eran indispensables. Eran indispensables. Eran tipos que se jugaron la juventud, la vida. Nos enseñaron la solidaridad, la lealtad, la política, el amor. Nos enseñaron un montón de cosas; por eso no pueden morir; por eso no van a morir; por eso no los vamos a dejar morir. Y aunque ellos nos quieran sacar todo, el día que nos vengan a sacar a las Madres, que no sé cómo harán para venir a sacar a mujeres que tenemos más de 90 años y que hace 41 que estamos en la calle. No sé con qué cara van a venir. Ellos no tienen límites: si mataron a los pibes por la espalda, no les va a importar arrastrarnos de los pelos por la calle a las Madres. Hay que ver si el pueblo lo permite, esa es la única esperanza que tengo: que el pueblo no lo permita.

RP: ¿Te imaginás una pirámide de Mayo los jueves rodeada de personas en 30 o 40 años?

HB: Ojalá que no, porque si eso no existe quiere decir que tenemos un país libre, con niños que comen, que van a la escuela. Con jóvenes que tienen trabajo, que sueñan, que tienen esperanzas, que construyen. Entonces si hay todo eso, que espero que sí, no va a haber Plaza de Mayo. Ojala que no exista.

JM: ¿Puede llegar el momento en el que digamos “no es necesario seguir”?

HB: Puede ser. Mientras sea necesario hay que conservarla, porque la plaza es la voz y la concentración de un pueblo, que es lo único que tenemos para defendernos, no tenemos otra cosa los pueblos. Y además la habilidad, la respuesta rápida. No hay que resignarse a lo que ellos quieren. Yo cuando dijeron que iban a levantar las baldosas las fui a pedir. No a ellos, por eso están enojados: se las pedí a los trabajadores.

RP: Y las baldosas con el pañuelo las tenés ahora en la sede de las Madres.

HB: Ya hay muchas que están en algunos lugares. Pusieron una en Sociales, una en La Plata, ya se llevaron una para San Antonio de Areco. Ya se llevaron casi todas, me quedan dos o tres. Pero tengo baldosas de las otras, que también son de la Plaza. Aunque no tengan el pañuelo pintado, también las pisamos, y también me las traje porque también tienen valor político y valor histórico.

RP: Veo que la figura de Hebe de Bonafini genera algo parecido a la figura de Diego Maradona. Uno menciona a Diego Maradona y alguno frunce el ceño. Y uno se pregunta: ¿Cómo puede fruncir el ceño con Maradona después de esa alegría que nos regaló a todos?

HB: ¡Y que nos sigue regalando!

RP: Y con Hebe pasa lo mismo. Porque uno podría alguna vez no estar de acuerdo con algo, pero si uno ve los 41 años de lucha de Hebe de Bonafini, ¿cómo puede fruncir el ceño? Entonces ahí es cuando yo me preocupo. Hace un rato decías: “En 2019 no los van a volver a votar”, pero yo digo: “Hay gente que frunce el ceño cuando uno nombra a Hebe”. ¿Qué pasa ahí? ¿Cómo es posible?

HB: Yo creo que es la gente que permitió que mataran a nuestros hijos. En este país no habría 30 mil desaparecidos si el pueblo no se hubiese quedado callado y escondido. Mirá, yo siempre cuento que mis hijos me enseñaron un montón de cosas, porque a veces uno se cree que hace las cosas bien, y no las hace bien. Siempre cuento que cuando mi hijo Jorge, el mayor, que estaba en la secundaria, vino un día y me dice “Mirá, mamá, me tenés que dar ropa, ¿vos que tenés para dar?” “Bueno, yo en el galpón tengo mucha ropa, lavada, planchada, prolija. Toda la que quieras”. “No, mamá”, dijo, “qué vergüenza, eso hacen los ricos. Vos tenés que darme algo que te cueste dar. Esa es la solidaridad”, y me dio como un zapatazo en la cabeza, porque yo creía que era la mejor, porque guardaba toda esa ropa de mierda, en un galpón de mierda, y porque la lavaba y la planchaba. Por eso yo ahora no agarro nada usado para los chicos. No quiero fideos mezclados. Yo quiero lo que comemos todos. Porque me lo enseñó él. Me lo enseñaron ellos.

RP: Hebe, ¿ves que los jóvenes de hoy profesan esa solidaridad? ¿Cómo ves a los jóvenes?

HB: Hay muchos que sí, hay muchos que sí. Hay un grupo grande que yo conozco que trabaja en la villa La Fe de Monte Chingolo, en Lanús, son unos pibes que trabajan, que es una locura, y que sufren porque hay cada vez más gente en esa villa, hay una pobreza extrema. Los chicos comen bien dos veces por semana, nada más, todos los días toman sopa y mate cocido con pan. No comen otra cosa los pibes. Entonces a vos te desespera, entonces nos vienen a pedir a las Madres, y yo les compro proteínas.

RP: Algunos no lo saben. Hebe, además de todo, es una excelente cocinera.

HB: Sí, me gusta mucho cocinar. No sé si soy buena, pero cocinar, cocino. Y pruebo, pruebo, no quiero tirar nada. Ayer estuve probando todo lo que se tira del brócoli, estuve probando cómo se podía cocinar, no hay que tirar nada.

RP: ¿Y cuál es tu plato preferido al momento de comer?

HB: Bueno, una cosa es lo que me gusta, y otra cosa es lo que puedo comer, hay una gran diferencia. Yo soy diabética.

RP: Bueno, pero cuando hace trampita… porque Chicha también es diabética, pero cada dos por tres hace alguna trampa.

HB: No, pero Chicha come todos los días el desayuno y el té con facturas.

RP: Claro, pero es casi una transgresión de ella. ¿Vos cumplís?

HB: Yo me hago la comida todos los días. Si vieras cómo me vengo de mi casa, cajas, heladeras, de todo. Me gusta mucho comer pasta, que es lo que no puedo comer.

RP: Me siento tentado a meterme en un tema y capaz me vas a decir que soy un insolente, pero quisiera preguntártelo. En estos 41 años de lucha, se que enviudaste en el año 82, después de eso hubo lugar para algún noviazgo, algún affaire, ¿algo?

HB: No, no, porque fui muy feliz. Tuve un marido, nos amamos. Nosotros hasta que se murió mi marido nos besábamos como si fuéramos novios recién. Capaz que estábamos media hora dándonos besos y abrazandonos, queriéndonos, amándonos. Entonces para eso no hay reemplazo, y ante la necesidad de luchar y pelear por mis hijos no podía perder tiempo en… creo que tuve un amor para toda la vida. Fue un amor para toda la vida. Nunca se me pasó por la cabeza.

RP: Pero se te han acercado hombres, me imagino.

HB: No.

RP: ¿No?

HB: La gente no me quiere creer, yo no soy capaz de mentir. ¿Sabés lo que pasa? Yo creo que para que se te acerque un hombre hay que buscarlo. Es mentira que se te acercan porque sí, si vos buscás, conseguis. Ahora, la cosa es cuando vos te mantenés en una…yo soy muy dura, muy recta. ¿Y quién se va a animar?

RP: Sí, pero por otro lado uno piensa: “Una mujer que va al frente, pensante, inteligente…”

HB: ¡Tienen miedo de que los cague a palos los tipos! (Risas)

RP: Hebe. 2019. ¿Tenés alguna preferencia?

HB: Mirá, siempre hay en la política hombres que uno cree que son probos, y en economía no hay otro como Axel. Es un genio ese chico. Y como político me gusta mucho Capitanich. Es serio. Es honesto. Pasó por todo, él sabe de todo. Fue gobernador, fue jefe de Gabinete, fue la mano derecha de Cristina. Lo quiero muchísimo a Capitanich.

RP: ¿Y de Cristina qué pensás? ¿Estás un poco enojada estos días?

HB: Cristina debería estar en la calle con nosotros. Yo no sé por qué no sale. Ella no es más la presidenta ahora, entonces tiene que estar en las calles, tiene que venir a las marchas. Yo le digo que la voy a invitar a todas las marchas que vaya, hasta que la haga venir a una. La estoy invitando, a todas las marchas la invito.

RP: ¿Y qué te contesta?

HB: Que por ahora no. Me dijo: “Ahora me voy al sur”. Ahora como vino del sur, la voy a llamar para la marcha de los jueves, a ver si viene. A la plaza con las Madres y después a la marcha de las mujeres. Si no está ella ¿qué pasa? ¿Por qué no va a estar? Si el pueblo la cuida. A ella no le va a pasar nada, si la gente la adora. Lo único que la agente te aprieta. A mí me llenaron de moretones el otro día, si no me agarran el hombro, llego a mi casa dolorídisima. Imaginate que 400 personas que te palmoteen la espalda, a la edad que yo tengo, te duele. Pero qué le vas a hacer si la gente te quiere.

JM: ¿Y te gusta eso? ¿O llega un momento en que decís: “Muchachos, aflojen un poco”?

HB: Yo no quiero parecer egoísta ni antipática al pedido de la gente, que se te arrima y te besa. Todos te dicen: “El nene te quiere conocer”. Y es mentira, la mamá quiere verte. Yo los escucho a todos, y las cartitas, y los papelitos, y te tejen un muñequito. Son cosas de mucho amor que te hace la gente.

RP: ¿Leés todo?

HB: Leo todo lo que me mandan, y leo mucho también. Me gusta mucho leer.

RP: ¿Lo último que leíste qué fue?

HB: Estoy leyendo “Un tiro en la catedral”, la vida de Monseñor Romero.

RP: La conversación va llegando a su fin.

HB: Yo quería decirles a todos que no nos vamos a ir de ahí por más que quieran sacarnos. Estén alerta los compañeros y compañeras, porque cualquier día otra vez vamos a precisar que nos acompañen de noche, porque estos tipos son capaces de venir y nosotros somos capaces de no dejarlos entrar. Tenemos rejas, tenemos vidrios que van a tener que romper si quieren entrar, y si la policía se anima a romper, que rompa, y después vendrá la gente a ayudarnos, a acompañarnos y a no permitir que nadie se lleve lo que es del pueblo, porque eso no es de nosotros.

RP: Importante entonces que estemos muy atentos para que en cuanto recibamos una alerta, podamos viralizar esto y estar todos.

HB: Cada papel de estos que llegan, ¡sabés los nervios que le agarran a las Madres! Yo soy más dura. Igual de noche a veces no duermo.

RP: ¿Les agarra nervios a las Madres?

HB: Sí, se asustan, tienen miedo que nos saquen. Claro porque nosotros ya sabemos hasta dónde van ellos. Y si ellos son capaces de matar a los pibes por la espalda, y de inventar lo que le inventaron a Cristina, a Zannini, y a todos, a mí no me pueden inventar porque yo no tengo nada. Lo único que tengo es una silla de ruedas y sin motor. Si no, ya me hubieran metido no sé cuántas causas. Los que robaron en realidad están presos algunos, pero no están presos los Schoklender. Entonces vos te preguntás por qué quiénes fueron los ejecutores, entonces por eso mismo, por esa injusticia grande que uno sufre. Veo tantas madres pidiendo justicia, veía a la madre del pibe que dicen que se ahogó, Santiago (Maldonado). Yo les expliqué cómo se ahoga. Sí, a lo mejor es verdad que se murió ahogado, pero primero lo habrán torturado hasta que ya no dio más. Les pasó a nuestros hijos eso. Cuando ya no dan más los meten en un balde con agua, y al tratar de respirar, se mueren ahogados, pero no se murió ahogado en el río. Sin embargo, nos quieren hacer creer que Santiago se ahogó en el río, y que el pibe mapuche usaba armas, y siempre somos culpables nosotros, y siempre los muertos los ponemos nosotros. Por eso, me parece que hay que pelear para que Macri llegue a terminar su mandato, así quedemos endeudados y en pelotas, como dijo San Martín, pero si él se va, estaremos en pelotas pero libres.

RP: Me sorprendía recién cuando decías que una Madre de Plaza de Mayo puede asustarse, y me acordaba de cuando en diciembre cuando fue la movilización contra la reforma previsional y estaba esa lluvia de gases lacrimógenos, uno pensaba en la casa de las madres a unos metros.

HB: Yo estuve re mal. Dos meses re enferma. Me atacó los intestinos, el estómago, los pulmones y los ojos.

RP: Hebe, te pido un último consejo que le puedas dar a los jóvenes acerca de cómo enfrentar a este gobierno

HB: Primero que no se callen, que digan lo que tienen que decir. El cantito ese nuevo no se lo callen ni en los cumpleaños, ni en ningún lado, porque es una muy buena manera de desahogarse. Nosotros teníamos una frase que le cantábamos a la gente que no venía a la plaza y se quedaba mirando. Le cantábamos: “Súmese súmese, porque el próximo es usted”.

RP: Hebe, muchas pero muchas gracias en nombre de todo el equipo de radio Caput.

HB: Gracias a ustedes, y levantemos la copa, yo tengo una taza de té, otros tienen un mate o nada. Yo quiero brindar, porque estoy segura, segurísima, que alguna vez vamos a tener la patria que nos merecemos todos. ¡Por la patria!

Pasó en Caput.