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El delegado de ATE de la mina de Río Turbio Adonis Rojas contó que un hombre murió al recibir el telegrama de despido de su hermano. Esta ciudad y 28 de noviembre son dos localidades de Santa Cruz que viven la psicosis colectiva, donde muchos temen ser el próximo desempleado. Entre lágrimas, el delegado de ATE de la mina de Río Turbio Adonis Rojas pidió acompañamiento en la lucha para evitar la destrucción de la histórica mina que lleva adelante el Gobierno.

Los mineros aguardan las negociaciones que transcurren en Buenos Aires, pero se mantienen en alerta por una posible represión. “Sabemos que hay 300 efectivos de Gendarmería, listos para reprimirnos. La empresa que dirige Omar Zeidán (Cambiemos) sacó un comunicado hoy, para que retiremos a nuestras familias del campamento. Hacemos responsable de cualquier medida represiva al Gobierno Nacional”, aseguró el delegado Adonis Rojas. Además, denuncian que los despidos masivos tienen como objetivo beneficiar a empresas extranjeras.

Es difícil permanecer indiferente al sufrimiento provocado por el ajuste que lleva adelante Mauricio Macri. “Un compañero con 60 años falleció por infarto, al recibir el telegrama de su hermano”, contó Rojas, conmovido; y agregó: “Dependemos todos de esta mina. Somos 40 mil habitantes, sumando las localidades de Río Turbio y 28 de Noviembre”. Además, explicó que es “una locura” que estén importando energía, cuando abandonan la históricas minas, que forjaron esos pueblos del sur: “Aranguren vino a Río Turbio a poner el candado”, sentenció.

En comunicación con Radio Caput, Rojas contó que Eduardo Costa, el jefe político de Cambiemos (UCR) en Santa Cruz, “tiene doce sociedades anónimas, se hizo millonario. Se enriqueció con los trabajadores y ahora nos despide. Se paseaba por TN e Intratables culpándonos, porque la mina no producía. Cualquier minero sabe que una mina tarda cinco años en prepararse”; y agregó: “Siempre trataron de ocultar las inversiones que se hicieron en el gobierno anterior, que invirtió muchísimo y compró una usina para generar energía para el país”.

El martes, los mineros hicieron una caravana de diez kilómetros. Para Rojas, “el pueblo entiende que la única manera de frenar este avance, que están haciendo a lo largo y a lo ancho del país, es con la gente en la calle. Por más de que estemos en la punta del país, queremos que nos vean. Están desangrando al país”.

Adonis no lo pudo evitar: las lágrimas se empezaron a confundir con las palabras y la desesperación de tener que pedirles a sus hijos que regresen de Córdoba, donde se fueron a estudiar: “Me duele como argentino, como trabajador. Les pido a los que están escuchando que tomen conciencia”. La voz se quebró. “Nos abrazamos con los compañeros del INTI, del Hospital Posadas, de Azul. A todos ellos les decimos que tenemos que marchar juntos, ir a Plaza de Mayo para que nos vean. Acá hay un pueblo haciendo patria”.

Adonis Rojas recordó que es un pueblo con historia de lucha: “En los ‘90 resistimos al gobierno de Menem. Nosotros tomamos la posta de nuestros padres y abuelos. Hoy estoy de pie, firme, convencido de que cuando uno se organiza y sale a la calle, tiene sabor a victoria”.

Pasó en Caput.