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Por unanimidad los tres jueces brasileños del Tribunal Federal 4 de Porto Alegre ratificaron y ampliaron la condena a 12 años y un mes para el líder del Partido de los Trabajadores (PT) Lula Da Silva, dictada en primera instancia por el magistrado Sergio Moro. Al exmandatario aún le quedan dos instancias de apelación y seguirá en libertad, aunque se complica su candidatura presidencial.

En diálogo con Javier Vicente, el analista Martín Granovsky aseguró que la cantidad de ciudadanos movilizados en las calles de Brasilalcanza para reafirmar el liderazgo de Lula, reafirmar su disposición como candidato, o como líder político”; aunque consideró que no alcanza para “sacudir” al establishment brasileño integrado por el Poder Judicial, los medios de comunicación, la banca nacional e internacionalizada y los grandes empresarios. “El costo de que los sectores populares le pueden hacer pagar al establishment es relativamente bajo por lo que él está dispuesto a pagar”, señaló.

Lula no es un líder testimonial y el PT no es un partido testimonial”, sostuvo Granovsky y aseguró que, según todas las encuestas, “Lula ganaría en primera y segunda vuelta, si las elecciones fueran hoy con un 32 por ciento como mínimo”. En el caso de que Lula no se presente a elecciones, “el PT tendría que tomar la decisión de quién va de candidato o no presentarse a elecciones”, evaluó. En la primera opción, “un triunfo” sería un alto nivel de abstención; en la segunda, la capacidad de transmisión de Lula. Sin embargo, el traspaso “no es automático”.

Para el analista, “se estaría proscribiendo a una persona que podría ganar las elecciones”, por medio concepto desarrollado por el abogado del exmandatario brasileño llamado Lawfare, en donde “la guerra se desarrolla usando la justicia”.

Pasó en Caput. #RelatosMilitantes (lun a vie 15hs).