El presidente del Llamamiento Argentino Judío, Jorge Elbaum, sostuvo que la persecución contra Héctor Timerman, a quien Estados Unidos le negó la entrada a ese país para seguir su tratamiento contra el cáncer, hubo “una estrategia de pinzas, establecida por la Casa Rosada, Bonadío y el propio Departamento de Estado, que “buscan que nada con Irán sea tratado en términos diplomáticos y pretenden soluciones guerreristas”. Además responsabilizó a la DAIA y la AMIA del encarnizamiento contra Timerman por su condición de judío.

Jorge Elbaum señaló que el hostigamiento al excanciller durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner se inicia con “la denuncia del fiscal Nisman, sin ningún sustento, y ha sido continuada por la Casa Rosada desde que ha asumido Mauricio Macri en connivencia con un cierto sector de Comodoro Py, sobre todo con Claudio Bonadío y la Cámara Federal número dos, en la cual reviste el juez Irurzun”.

Elbaum destacó que la denuncia de Nisman se dio “en el marco de una articulación internacional, que tuvo como socio al (ex hombre fuerte dentro de los servicios Jaime) Stiuso y a los servicios de inteligencia norteamericanos”, que “han logrado armar una causa vergonzosa, en donde las acusaciones son el intento de levantamiento de las alertas rojas, cosa que el director de Interpol de aquel momento, Robert Noble, dijo que era una mentira antes de que el fiscal fallezca”. Según Elbaum, “muchos hipotetizan que es el motivo por el que se quitó la vida”.

El presidente del Llamamiento Argentino Judío responsabilizó a la AMIA y la DAIA del encarnizamiento contra Timerman por su condición de judío, ya que “son parte de la querella” y contribuyeron en la reactivación de la causa por el memorándum de Entendimiento con Irán: “En un momento la causa fue desechada por seis jueces y la DAIA fue uno de los actores que permitió, gracias a Germán Pollicita y la Casa Rosada, que esta causa vuelva a tener un juez a cargo”.

Para Elbaum, la perversión de negarle el tratamiento a Timerman se dio “por ser parte de un gobierno nacional y popular, al que los sectores de la derecha internacionales y de la derecha judía lo ven como un enemigo”. “Hubieran preferido que una persona perteneciente a la comunidad judía no hubiera sido parte del proyecto popular de Néstor y de Cristina”, señaló.

Pasó en Caput.