El exministro de Trabajo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Carlos Tomada, señaló que le “tomó por sorpresa” encontrarse con el proyecto de reforma laboral, porque desde el gobierno “decían que iban a negociar sectorialmente”. “El derecho del trabajo es considerado como un obstáculo que afecta el normal funcionamiento de la economía”, explicó.

Sobre la comparación con la reforma brasileña, dijo que “en algunos temas es idéntica”, pero recalcó que falta “el capítulo de relaciones colectivas de trabajo, todo lo vinculado con la negociación colectiva, con los sindicatos y con el conflicto”. “Entiendo que será para la etapa en que abandonen el gradualismo, pero de todas maneras con lo que tiene alcanza y sobra”, apuntó.

“En general el proyecto no trae nada bueno para los trabajadores, ni nada nuevo para las relaciones laborales en Argentina. Es el viejo libreto empleador conocido”, señaló, pero destacó “cómo esto va a afectar inmediatamente, una vez sancionado, la vida de los argentinos”.

Con respecto a la idea de liberalizar las relaciones laborales, recordó que “esas palabras, el primero que las pronunció y nunca más se volvieron a repetir, fue José Alfredo Martínez de Hoz, el 3 de abril de 1976, cuando anunció cuál iba a ser el programa económico y social del golpe cívico-militar”.

El actual legislador porteño por el FPV anticipó que el proyecto “va a ser muy debatido”, pero pidió esperar para “ver cuál es la actitud del resto de la oposición” y de los sindicatos. “Tengo la expectativa de que nuestro movimiento obrero esté a la altura de los desafíos que les plantea la reforma”, apuntó.

En diálogo con el programa Mal Aconsejados, también disparó contra el presidente Mauricio Macri, quien se quejó por la cantidad de sindicatos: “Es de ignorante decir que hay muchos sindicatos. No solamente es una estupidez: es no conocer nada del movimiento obrero“.

“Éste es el tercer intento de realizar una modificación regresiva del ingreso y una modificación de la realización de fuerzas a favor de la capital y en contra del trabajo. El primero fue la dictadura cívico-militar, el segundo fueron los 90, y este es el tercero. Tienen vocación de que sea el definitivo, y por eso presentan proyectos de ley como éste”, expresó.

Para citar un ejemplo, señaló: “No vamos a negar que existen trabajadores que cobran por factura, que es ilegal. A partir de esta ley, van a estar legitimados. No se les va aplicar la ley de contrato de trabajo, pero van a ser legales. Eso es toda una novedad para el derecho laboral argentino”.

“Otra cosa simbólica, que igual está lejos de afectar al trabajador en forma inmediata, es la reducción del plazo de prescripción. Ahora solamente vas a tener un año para reclamar desde que te vas del trabajo. Cuando se sancionó la ley de contratos de trabajo en 1974, eran cuatro años”.

Para concluir, se refirió al trabajo no registrado, que en el kirchnerismo “terminó con un tercio de los trabajadores en negro, porque arrancamos con la mitad”. “El día que este gobierno baje un punto el trabajo no registrado, podemos empezar a conversar este tema”, afirmó, y agregó que “darle todas las ventajas a los empleadores es aplicar la teoría del derrame en el trabajo no registrado”.

Pasó en Caput. #MalAconsejados (mié 15.30hs).